25 oct 2017

Es algo interno...

Últimamente eh estado pasando por situaciones difíciles de explicar, aquellas que sólo yo sé y que creo que es solamente tratar de solucionarlo yo misma, ya que siento que los demás no podrían hacer lo que yo sí.
Me encuentro desganada, desanimada, indecisa, insegura. Mi corazón anda preocupado y un tanto dolido por esas cosas de las cuales no paro de pensar. Mi paz ya no es la misma y aunque por fuera muestre que está todo bien y soy fuerte, en mi interior hay preguntas y más preguntas.
No se si te has sentido así, de simplemente no saber que está pasando con vos, de hablarte a vos mismo '¿Qué estoy haciendo mal? Yo no era así.'
Querés salir de eso urgente, no te gusta en donde estás. Se te está cayendo la máscara del "todo bien" y las personas a tu alrededor se están dando cuenta de que algo te sucede. Aunque algunas ya te notaban raro y te preguntan que te pasa,  pero vos no querés decir nada por temor, miedo, o porque pensás que les va a afectar y no querés que se preocupen más. No querés agregar otra cosa más a la sopa de situaciones negativas y des motivadoras que tenes en tu interior.
Es este tipo de situaciones no sabemos para donde arrancar, que camino y que decisiones tomar. Las cargas se hacen más pesadas y quedas estancado y no avanzas. Pero hay una solución, y creo que ya la sabes pero te lo voy a decir... Papá Dios. Sí, Él. Aunque no lo veas está ahí, junto a vos y junto a mí. Dios usa nuestras situaciones para que nos acerquemos a sus brazos de amor.
El otro día sentía que por todas estas cosas  que me estaban pasando ya se estaban agotando las pocas fuerzas que me quedaban. No quería pedir ayuda, seguía sintiendo que yo podía con mi yo interno.
Y sin juzgarme, ni cuestionarme me abrazó. Literalmente lo hizo, a través de una persona física que, con el corazón dispuesto a Dios, simplemente me dijo: "Demuéstrale al enemigo que tu corazón sigue siendo fiel a Dios" y lloró conmigo. Sentí que Dios de alguna manera le había mostrado a esta persona lo que estaba sintiendo en ese momento. Fue la respuesta a mis preguntas. El amor y la fidelidad , todo lo que construí junto a Papá Dios, algo mutuo entre nosotros, sin nadie más. Eso, eso vale más que lo que pueda pasarme.
Dios me recordó que no sólo es mi Padre y mi Dios, también es mi amigo. Él no va a dejar que tropiece y me hunda si en mi corazón está la disposición y el querer seguirlo, aunque se me agoten las fuerzas, nunca me va a dejar caer.
Estos versículos te van a animar, léelos! (Filipenses 4:13; 2 Samuel 22:33; Salmos 121:1-2; Salmos 42:11; Salmos 33:20; Oseas 13:9...)

Reflexión:
¿Qué preguntas te haces?... ¿Las mismas que me hacía yo?...
¿Qué hago? ¿Qué pasará si hago/voy...?
¿Qué dirán los demás?
¿Hablo de ésto con otros? Quizás me vean diferente...
¿Será que Dios me sigue amando, escuchando o mirando con los mismos ojos?...

Abre el corazón y tus oídos, puede que te estés perdiendo esas respuestas por prestarle tanta atención a tus situaciones negativas...

-Barbi Acuña.